viernes, 7 de enero de 2011

Gaydar emprende el viaje.

Ahora Gaydar si estaba totalmente seguro...
Habia pasado toda la tormenta. Sus sentimientos encontrados empezaban a dejar paso a ese extraño estado de calma fragil e inestable.
Si, Por culpa de una estupidez.
"Es solo una niña".
¿Por que dejaba que lo afectara tanto? El tenia a otras personas. Podia estar con quien quisiera.
"Oye, Gaydar, ya no pasas tiempo con nosotras..."
¡Eso era mentira! Desde que la habia conocido todo su mundo habia cambiado.
Habia reducido su circulo de amigos y habia empezado a salir con el suyo. ¿Y por que?
"Ella no es el centro de mi vida".

Si, eso es lo que se esforzaba en pensar, y en hacer que todos se lo creyeran. Pero la realidad era otra bien distinta.
Desde que esa chiquilla habia entrado en su vida... Ahora nada volveria a ser igual.
"Genial. Entras en mi vida, haces ver que te importo... No paras hasta que me haces confesar que estoy loco por ti para luego jugar con mis emociones. Y yo que pensaba que era demasiado maduro para esto."
El gesto de fastidio se extendio por su rostro, ya de por si hostil.
Esa era la verdad. Una cria habia estado haciendolo bailar a su son.
Al principio no se podian ni ver. Pero luego las cosas dieron un giro inesperado. Al evidenciarse sus sentimientos hacia ella, la chica habia movido los hilos. Domandolo como si de una burda marioneta se tratase.
"Pero ultimamente estaba jugando con fuego. Es normal que se quemase".
Despues de aprovecharse de el, unos sentimientos nuevos habian empezado a aflorar en el corazon de la chica.
Y hace algun tiempo habia llegado a profesarle una intensa amistad.
"¿Amistad? Lo que me faltaba."
Pero estos dias atras, la cosa habia ido demasiado lejos.
"Quizas en el fondo solo fuera eso. Quizas nunca acabo de creerse que estuviese enamorado de ella.
Hice demasiadas tonterias, pero aun asi... ¿No era mas que evidente?"
Pues si. Habia hecho demasiadas tonterias.
Y cada dia le relataba a aquella niña historias de sus mil amores imposibles. Y la chica lo observava con total desinteres, como si el hecho de que el se fijara en otras personas le resultara irrelevante.
"Es totalmente inconcevible que ella acabase sintiendose una mas. Ella sabia que era la unica para mi... ¿O no?"
No lo sabia, pero ardia en deseos de averiguarlo.
Y ahora que le habia vuelto a confesar todo lo que sentia...
"¡Ella se lo busco!"
Pasaba demasiado tiempo con ella. Y ella hacia como si nada. Como si el no guardase en su interior todos esos sentimientos hacia ella. Habia cruzado la linea.
Habia encendido y jugado con un fuego que ahora no sabia apagar.
"Ni siquiera sabe manejarlo".
Con el ceño fruncido cogio las llaves de lo unico que le quedaba en el mundo. Su Porsche 356 le esperaba fielmente en el cobertizo.
"Ojala ella fuera como tu. Eres mi unico apoyo, amigo".
Le dedico ese calido pensamiento a su vehiculo, se subio la cremallera de la cazadora de cuero y se preparo para enmendar cada uno de sus errores.
"Y algunos de los suyos."
Y con este ultimo pensamiento, acelero.

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