La luz de la luna se posaba en sus rasgos,
en medio de la oscuridad de la noche.
Ella estaba inmovil, casi imperceptible el movimiento de su respiracion.
Y vaya si era hermosa, ¡vaya si lo era!
Yo sintiendome fragil, pequeño y asustado ante su imagen perfecta,
no puedo hacer otra cosa, solamente admirar su esplendor.
Cerrar los ojos al sentir la calida caricia de su voz,
Aspirar su aroma, dulce y, para mi, a la vez amargo...
Y sentir al tiempo como mi corazon bombea con fuerza.
Ella lo consigue, en un momento mi vida le pertenece,
¡Me ha envenenado el alma!
Cai bajo su influjo, bajo su hechizo de mujer.
He de admitir que lo hice encantado,
Que nunca desee ni deseare nada mas.
He probado el deseo y la lujuria,
Y puedo afirmar sin posibilidad de error,
que no hay ninguna como ella,
Pasional, puro fuego,
Una mirada suya despierta en mi mas que ninguna otra.
No me avergüenzo, lo admito,
Estoy enamorado.
La amo, ¿y cual es el problema?
¿Donde radica el inconveniente de ensalzar este sentimiento?
Podria fingir que ella no me importa,
Renegar de mis sentimientos,
Hacer ver que no existe,
cumplir lo que la gente espera que haga.
Pero no blasfemiare,
negando la existencia de ese angel.
No me traicionare a mi mismo.
No quiero un mundo sin ella.
Ni siquiera alcanzo a imaginarlo.
Estoy confuso, tengo miedo,
Porque lo que siento me devora,
Porque mi mente ha dejado de ser mia,
Y ahora le pertenece,
Y eso me aterra,
A la vez, he de confesar...
Que nunca habia sido tan... ¿feliz?
Ella es real, un sueño cumplido,
aunque sea a medias...
Aunque mi alma quede incompleta.
¡No me importa! Mi orgullo clama,
Me hace ver que la renuncia no es una opcion.
¿La renuncia a que?
Obviamente la respuesta solo puede ser una,
Si mi alma, mi mente y mi corazon...
Si todo eso al Diablo soy capaz de vender...
y tengo asegurado el Infierno...
No renunciare al paraiso en vida
Que es ella.
Suave, ardiente,
Sensible, altanera,
Orgullosa, fragil,
Y por encima de todo...
Perfecta.
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