jueves, 17 de marzo de 2011

Los fumadores sociales no mienten.

Leo historias de tu pasado, escucho de lejos esas bromas tuyas que no entiendo.
Y veo que soy esa triste persona a la que le gustaria haber formado parte de algo bonito contigo.
Y ahora tu me dices que soy una parte de tu vida, sin alegar nada mas. Sin decidir exactamente cuanta importancia me vas a dar, y sin que ninguna de las dos lo creamos necesario.
Y entonces me doy cuenta de que el amor utopico en el que tu no crees y que yo no se defender esta ahi.
Me doy cuenta de que podria quererte, y no sabriamos que hacer con esa bomba de protones entre las manos.
Y te imagino a mi lado cada vez que me quedo sola.
Cuando los pensamientos empiezan a ahogarme, te pienso junto a mi, para que la tristeza se esfume. Y suele funcionar.
Pero claro, solo estas en mi imaginacion.
Y cuando nos vemos, y te respiro, te siento... Y creo que todo lo que creo no es creible y todo es un gran show ficticio que convierte mi vida en una broma...
Solo entonces me atrevo a quererte. Cuando mi mente deriva hacia la idea de que todo es tan irreal que admitir mis sentimientos no supondria un problema.
Y juego a las cartas conmigo misma. Con las cartas de amor que nunca mande, por miedo a provocar mis famosos comas diabeticos.
Y miro por la ventana a traves de los barrotes que me recuerdan a esas jaulas que encierran nuestras ideas idealistas en el fondo de nuestras mentes.
Y me creo que todo se puede superar con una tarde a tu lado. Cuando los problemas se hacen diminutos.
Y me veo libre y perdida de la mano de Dios, lejos, muy lejos... Pero recordandote en cada paisaje.
O llevandote conmigo y amarte en cada estacion, en cada puerto...
Y alquilarte una habitacion en mi mundo de sueños deseables.

Y abro los ojos y la vela aun no ha terminado de consumirse.

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