Cuando te fuiste el otro día, sentí que algo me empezaba a doler en lo más profundo. En un principio pensé que era esa parte de mí que se va contigo cada vez que nos despedimos.
Luego me di cuenta de que era esta pequeña entrada que comenzaba a tomar forma poco a poco.
He visto que puedo establecer una analogía bastante acertada de lo que representas para mí.
Eres como un trozo de chocolate relleno de fresa.
El chocolate es adictivo. Hay días que pasas con la horrible sensación de que falta algo en tu vida, y al final de la jornada caes en la cuenta de que solo deseas darle un mordisco a un trozo de chocolate.
Además, hay veces en las que incluso el chocolate te sabe amargo. Según la situación.
Pero por norma general, el chocolate simboliza la dulzura, y el deseo.
El calor que te embarga cuando lo sientes, y la felicidad irracional que te recorre.
Puedes comer chocolate todos los días y sin embargo cada vez te resultará tan especial como la primera.
Hay un tipo de chocolate que es sin duda el que más me recuerda a ti.
Es esa variedad que se deshace en la lengua, suave y apetecible, que hace que tengas que cerrar los ojos cuando lo rozas, cuando sientes la enorme dulzura y crees que nunca podrías llegar a tener suficiente.
Y más aún, cuando te adentras en el corazón de ese trozo de chocolate, y tus ojos se abren debido a la sorpresa, porque piensas que algo tan puro de por sí, no debe mezclarse con nada más. Pero aún así ves que esa sorpresa no te es desagradable, porque hace que el resto no resulte aburrido y monótono.
Cuando realmente aciertas a ver que ambas esencias, la inesperada fresa y el chocolate se unen en una perfecta armonía, para crear un verdadero regalo para los sentidos.
Me gusta observar que en ningún momento tu dulzura, así como las ganas de tenerte cada día, se ven empañadas por las sorpresas que guardas dentro, que son fascinantes y hacen de ti un conjunto realmente increíble.
Me gusta observar que en ningún momento tu dulzura, así como las ganas de tenerte cada día, se ven empañadas por las sorpresas que guardas dentro, que son fascinantes y hacen de ti un conjunto realmente increíble.
Por eso, para mí, eres como un enorme trozo de... CHOCOLATE CON FRESA.
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