Hoy he vuelto a ver esa pared. Hoy me he chocado con ella, provocandome ese impacto tan real y tan conocido. Como el seco abrazo que te da un viejo amigo, que te sabe a tiempo pasado y a nostalgia renovada.
Y un "ya te lo dije" ha cobrado vida desde otro tiempo, y a venido ha saludar, justamente como antes.
Quizas echara de menos estas amargas sensaciones. Nunca podre estar segura del todo.
Solo se que he vuelto a estamparme clavandome cada piedra de ese muro. Con lentitud, pero con fuerza.
Que las heridas antiguas nunca se cierran, y las cicatrices son solo cortinas de humo, porque la herida esta arraigada en lo mas hondo de nosotros.
Y quitandole importancia al asunto he vuelto a desempolvar una oxidada risa que ha retumbado desde lo mas profundo de mi pecho, desgarrandolo justo por la mitad, como en los viejos tiempos.
Y me he preguntado que habia cambiado esta vez. Y si que ha cambiado algo. Esta vez la pared no fue enviada por nadie. Simplemente iba andando y aparecio en mi camino. Nadie me susurro vilmente que fuera por ahi.
Pero ahora las sensaciones son como el vino, cuanto mas tiempo pasa mas dulces se vuelven.
Como ya he dicho, son antiguas compañeras de fatigas, de un tiempo anterior. En el que cada golpe me derrumbaba.
¿Que ha cambiado?
No hay comentarios:
Publicar un comentario